domingo, 20 de septiembre de 2015

Overdose.

Mal visto el exceso de amor, mal visto por el culpable. 
Por el temeroso, por el condicionado.
Amor es lo único que hay, no tiene límite de acción de reacción de cantidad. No existe tal exceso de amor. 
Amo amar. Miradas, sonrisas, gestos, cabellos. Un cuerpo que se mueve por el beat de una canción con los ojos cerrados. Un abrazo de los de verdad. Admirar despacio al otro que es de la misma especie que yo. Dos hermanos que son uno. Extraños en este mundo, andando por ahí, descubriendo, soñando. 
Canciones. Silencios. 
La existencia me completa, me desborda. Suelo perder el control, lo dejo ser así. Nada me aferra al final.
Aprendo a vivir con ésta que soy, a solas y con los otros a veces,
me animo a ponerme a prueba allá afuera, me veo reaccionar y cómo hago reaccionar.
Experimento constante. Ver hasta dónde se puede llegar. Y siempre empujar un poco más allá.
Obsesión tan mía y tan que no se va a acabar.


sábado, 15 de agosto de 2015

domingo, 9 de agosto de 2015

Mind Vs. Heart

Well, I wonder too much they say.
About myself and everything else. About feelings, people who feel, people who can't, people who won't. 
But all I really have is my experience. Maybe the right set of words can help you understand someone for a brief lapse of time, but that's not only not enough, it won't be the same way tomorrow.
Everything and everybody changes, all the time, constantly. I do too. 
Today I feel something, tomorrow the flight of a bird I saw might change it completly. Make it dissapear. 

I believe we are born into this world/game everyday. And that can be frightning, yes, or absolutely amazing. 
I get fear and joy, I get both. They take shifts. Lately I get so excited about the whole idea that I make it work for me, it's a matter of phases I guess. My mind wonders, I know. But every thought I have, I make it flow trough my whole body and cells, dig into my heart, and feel it. Then, I get my answers. They are mine and only mine. I won't try hard(anymore)to understand others, I just wanna feel others. I feel people I want to feel. And if they want, they can feel too. It's not up to me, not even after years of being with the same person, people make that mistake all the time... All you have is your own choices. Once you make them, you have to let it be. It is going to be what it's ment to be one way or another, sooner or later, why not letting it be from the start?
Some stuff I learn as I live. As a woman, as a human being. 
Cheers.

jueves, 30 de julio de 2015

Los distintos.

Hablaban, construían, concluían comprendiendo. En el lenguaje que de tantas formas es usado, elegían la misma, no había acertijos ni desventajas.
Había reservas estrategas, por el siempre atractivo misterio para ambos, por eso que no se dice tanto pero que igual se dice mucho.

lunes, 13 de julio de 2015

The One with The First Date.

July 13th, 7 p.m.
Long talk, real laughter, genuine self, respected silence, shy kiss.
It´s just what I needed right now. Nothing more.
Patience pays off, everytime.

sábado, 11 de julio de 2015

Procesos.

Tan habitual es mi estado solitario, que cuando algo me perturba no me complico en preguntarme: ¿qué es lo que realmente pasa?. La soledad es amiga del silencio, y el silencio es la contraseña para obtener respuestas de peso. Aún así, en ciertos casos, hay respuestas que surgen pero la perturbación persiste. Es ahí cuando la dejo ser, sólo entonces. Porque tiene que vivir un proceso. No me obligo a fingir lo rotundo.
Porque hay cosas que sólo el tiempo logra atenuar. Y son de esas cosas que se sabe, van a estar presentes toda la vida, pero el tiempo se encarga por suerte, de que ya no duelan.

sábado, 4 de julio de 2015

Con lo que elijo quedarme.

La sensación de frío en mis manos al tocar la campera de cuero que te ponías arriba de la de algodón con capucha, la espalda al abrazarte, el olor de la tela mezclado con el perfume que yo te regalé para succionarte tranquila por la nariz. Olerte era mi costumbre; no puedo describir como se sentía porque era algo suave, natural...tu piel con leves pinceladas de los frascos, pero te quedaba suave. Me gustabas natural. Con ropa de dormir, con el pelo y la mente descuidadas. Con las horas ilimitadas para mirarte en detalle y amar, besar el costado de tu nariz también se me había hecho costumbre. Mirarte los ojos y pensar que esos mismos quería en mi hija, no sé por qué deliraba con una hija con esos ojos. Y no me creías pero a mi me fascinaba mirarte. Se me iba un poco cuando no me creías o te tapabas, diciéndome que lo decía por ser tu novia, como que te lo dijera tu mamá. No era así, yo no era tu mamá. Cuando nos poníamos de acuerdo asintiendo en silencio para comer ajo los dos, total así no se sentía. Cuando elegíamos llenarnos de comida en exceso y no nos quedaba otra que dormir abrazados y llenos como dos bebés. Cuando no podía dormir sola después de haber dormido con vos, volvía a tu lado y era efecto inmediato me quedaba dormida como un tronco porque sentía que todo estaba bien por fin. Los instantes donde todo dejaba de importar, sólo los dos. Las canciones ajenas que por fin cobraban sentido. La tarde en que hice emocionar a tu abuelo con una canción. El proceso y nacimiento de una amistad eterna con tu hermana más chica. El olor a la estufa a leña, el peso de las 5 colchas inmovilizadoras, las noches de juegos de mesa, la vajilla enlozada, el tomate amarillo, la frescura y delicia del vaso de agua del baño, el miedo del bañito de arriba y los juguetes viejos en el sillón, el pipí con las botas de lluvia gigantes, el cariño familiar por la chivita y el olor a eucalipto del Sur. El atisbo de confianza en la humanidad que casi casi atrapo. La coordinación muda de nuestros cuerpos. Cuando éstos no saciaban de conocerse, sin banderas ni planes, no había pasado ni futuro. El sobre negro de las películas. Los primeros mensajes de texto. Las tardes de rummi y charlas con tu mamá. Las carcajadas cómplices tuyas con mi hermano y las lágrimas que él no pudo contener por quererte mucho y saber que iba a extrañarte. La noche que pegaste tu frente a la mía y sentí como un imán que quería tenerte. La mañana que volví de trabajar y ahí estabas sonriendo y era todo lo que quería ver.
La descompostura estomacal al escribir todo ésto. La negación obligada a la existencia de un sentimiento.
El día en que finalmente te dije adiós.